Resiliencia

El término resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Cuando un sujeto o grupo (animal o humano) es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos. Actualmente la resiliencia se aborda desde la psicología positiva la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos y no en sus debilidades y patologías, como la psicología tradicional.

El concepto de resiliencia se corresponde aproximadamente con el término «entereza»1 .

Índice

Definiciones de resiliencia

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos (Instituto Español de Resiliencia)

La Resiliencia, es el convencimiento que tiene un individuo o equipo en superar los obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.(E. Machacon 2011, Aspectos vividos, Nov-Dic 2010)

Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de fuerte y prolongado estrés, como por ejemplo el debido a la pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, a prolongadas enfermedades temporales, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las pobrezas extremas.

Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia. Es la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso.

La resiliencia es un proceso dinámico, constructivo, de origen interactivo, sociocultural que conduce a la optimización de los recursos humanos y permite sobreponerse a las situaciones adversas. Se manifiesta en distintos niveles del desarrollo, biológico, neurofisiológico y endocrino en respuesta a los estímulos ambientales.

Kotliarenco, María Angélica y Cáceres, Irma. (2011)

La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.

E. Chávez y E. Yturralde (2006)

La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad.

Luthar (2000)

La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles.

Vanistendael (1994)

La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos sociales e intra-psíquicos que posibilitan tener una vida «sana» en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando afortunadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente social y cultural.

Rutter (1992)

Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.

ICCB, Institute on Child Resilience and Family (1994)

Concepto genérico que se refiere a una amplia gama de factores de riesgo y su relación con los resultados de la competencia. Puede ser producto de una conjunción entre los factores ambientales y el temperamento, y un tipo de habilidad cognitiva que tienen algunos niños aun cuando sean muy pequeños.

Osborn (1996)

Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas.

Grotberg (1995)

La resiliencia significa una combinación de factores que permiten a un niño, a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida, y construir sobre ellos.

Suárez Ojeda (1995)

La resiliencia es una respuesta global en la que se ponen en juego los mecanismos de protección, entendiendo por estos no la valencia contraria a los factores de riesgo, sino aquella dinámica que permite al individuo salir fortalecido de la adversidad, en cada situación específica y respetando las características personales.

Infante (1997)

La resiliencia es la capacidad que tiene un individuo de generar factores biológicos, psicológicos y sociales para resistir, adaptarse y fortalecerse, ante un medio de riesgo, generando éxito individual, social y moral.

Oscar Chapital C. (2011)

Las siete resiliencias

Wolin y Wolin (1992 en Puerta de Klinker, 2002) consideran que no existe la resiliencia como algo singular, sino resiliencias, en plural, hablan de 7 resiliencias las cuales evolucionan progresivamente a través de cada una de las etapas de desarrollo. Para explicar su teoría se apoyan de una figura que llaman “mandala de las resiliencias”. La imagen consiste en una sucesión de círculos que rodean un núcleo correspondiente al ser que se quiere asimilar. Contiene triángulos que tienen su vértice en el núcleo de los círculos ensanchándose hacia la parte externa con lo cual se quiere representar que la mente humana siempre actúa basándose en datos previamente almacenados y los relaciona entre si, de tal manera que, cuando actúa con su mente activada puede percibir información, detalles, sensaciones y sentimientos que de otra manera le serían imposible de conocer (Holística 1999 citado en Puerta de Klinkert, 2002).

En el núcleo del mandala se encuentra el yo de cada persona, en el cual se concentra todo aquello que debe asimilar, sobre la cual debe tomar conciencia y aprovechar en beneficio de si misma y de los demás. Los círculos que rodean el núcleo son las etapas a través de las que evoluciona no solo la persona sino también su resiliencia. Los círculos concéntricos están divididos en triángulos que representan cada una de las manifestaciones de la resiliencia o resiliencias, cuyos vértices confluyen en el núcleo donde reside el yo dando a entender que es ahí donde tienen su origen. Los triángulos se ensanchan al exterior donde se encuentran las etapas de mayor evolución del ser humano, como expresando que la resiliencia se hace mucho más fuerte, estructurada y consistente a medida que avanza el proceso de desarrollo de la persona, teniendo mayor posibilidad de experimentarse a si mismo como resiliente.

Síntomas Depresivos y Resiliencia en Adolescentes Embarazadas

El embarazo en la adolescencia se considera como una complicación en el proceso de maduración orgánico y emocional de la joven, puesto que altera o interrumpe su educación formal, repercute negativamente en su salud (presente y futura), favorece la pobreza, crea problemas para el hijo y para futuros embarazos, entre otros resultados negativos. Un estudio conjunto de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (Ecuador) y la Universidad de Zaragoza (España) ha investigado las diferencias entre adolescentes y jóvenes adultas embarazadas.2 Un 56% de las embarazadas estudiadas tuvieron resultados sugestivos de depresión usando el instrumento CESD-10, aunque los resultados no fueron diferentes para los dos grupos etarios estudiados. Las embarazadas adolescentes tuvieron menor resiliencia y mayor tasa de valores por debajo de la mediana (P< 0.05). En el análisis de regresión logístico no se pudieron establecer factores de riesgo diferentes para el estado depresivo. Sin embargo, los niveles de resiliencia se asociaron con tener una pareja adolescente y tener un parto pretérmino.

Categorización

De este modo se categorizan los sujetos en no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una graduación intermedia. Se observa que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidadintelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas de los sujetos. Ciertamente que no es absoluta la relación «mayor nivel intelectual = mayor resiliencia», pero estadísticamente es muy frecuente. El sujeto con mayores conocimientos y mayor capacidad intelectual puede procesar y elaborar más eficazmente los traumas y los factores distresantes.

Ante situaciones de catástrofe (natural o provocada por el ser humano) se debe considerar la formación de las llamadas «comunidades resilientes» y para éstas un tratamientoespecífico. Teniendo en consideración que la resiliencia psíquica es el resultado de múltiples procesos que contrarrestan las situaciones nocivas, se trata de una dinámica en la cual se podrían señalar las siguientes etapas:

  • El equilibrio que enfrenta a la tensión
  • El compromiso y el desafío
  • La superación
  • La significación y valoración
  • La positividad de sí mismo
  • La responsabilización
  • La creatividad

Clínicamente se hace una diferenciación neurobiológica entre las personalidades no-resilientes y las pro-resilientes en situaciones de estrés postraumático. En los sujetos no-resilientes o poco resilientes se observan fenómenos llamados de alta call memory; tal call memory se define por la frecuencia e intensidad en que se reactiva en la memoria consciente el momento traumático o altamente distresor. Desde la perspectiva clínica, tales reminiscencias traumáticas se pueden presentar como flash-backs o como pensamientos intrusivos, siempre de modo compulsivo.

La investigación neurológica ha demostrado que tales evocaciones del trauma se generan con activaciones autónomas de diversas partes del cerebro, en especial las de lamemoria y las de vigilancia, es decir, regiones del cerebro tales como los núcleos de la amígdala, el lugar azul o locus coeruleus, el hipocampo, y luego el neocórtex.

Las personas resilientes ha sido definidas con las siguientes características:3

  • Sentido de la autoestima fuerte y flexible
  • Independencia de pensamiento y de acción
  • Habilidad para dar y recibir en las relaciones con los demás
  • Alto grado de disciplina y de sentido de la responsabilidad
  • Reconocimiento y desarrollo de sus propias capacidades
  • Una mente abierta y receptiva a nuevas ideas
  • Una disposición para soñar
  • Gran variedad de intereses
  • Un refinado sentido del humor
  • La percepción de sus propios sentimientos y de los sentimientos de los demás
  • Capacidad para comunicar estos sentimientos y de manera adecuada
  • Una gran tolerancia al sufrimiento
  • Capacidad de concentración
  • Las experiencias personales son interpretadas con un sentido de esperanza
  • Capacidad de afrontamiento
  • Apoyo social
  • La existencia de un propósito significativo en la vida
  • La creencia de que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor
  • La creencia de que uno puede aprender con sus experiencias, sean éstas positivas o negativas

 

Neuroquímica

El distrés (sufrimiento psicológico) provoca en el sujeto modificaciones bioquímicas que son perceptibles en los análisis.

El cortisol está vinculado con un incremento de la vigilancia o el estado de alerta, así como de la atención focal. Por otra parte, el exceso de cortisol implica: déficits en el desarrollo, la reproducción y en respuestas inmunes adecuadas. En síntesis: el cortisol atenta contra la resiliencia.

La testosterona, en sujetos (cualquiera que sea su sexo) bajo distrés, disminuye la tasa de testosterona; tal disminución de la testosterona implica un menor grado de autoconfianza, disminución de la proactividad, reducción de la capacidad de atención, incremento de la depresión anímica, menor capacidad para efectuar pensamientos asertivoso creativos, o dificultad para buscar y encontrar soluciones o para ejercer el llamado pensamiento lateral.

Las observaciones indican que la tasa de cortisol aumenta en la medida en que se incrementa el estrés negativo (distrés), si bien tiende recuperar su nivel normal cuando cesa el distrés, pero tal homeostasis no ocurre con la testosterona. El distrés crónico produce un descenso de la tasa de testosterona y, una vez cesado el distrés, se mantiene baja la tasa sin una readaptación compensatoria. Esto explicaría (al menos parcialmente) lo observado en gente sometida a distrés intenso o crónico: poco pensamiento asertivo, poca creatividad, poca proactividad, frecuencia de ideas estereotipadas (repetición de esquemas), así como disfunciones sexuales.

La DHEA (dehidroepiandrosterona), sintetizada en el circuito suprarrenales-gónadas-cerebro, disminuye la actividad del colesterol previniendo infartos cardiacos y cerebrales. Es así que se la considera prosiliente al inhibir sobreexpresiones de glutamato y glucocorticoides que directa e indirectamente afectan negativamente la actividad cerebral.

La galanina, originada en los intestinos, se distribuye luego por las arterias y vasos sanguíneos y llega así al sistema nervioso central, disminuyendo el riesgo de isquemias, principalmente de aquellas que pueden afectar la región prefrontal del cerebro, así como el hipocampo, hipotálamo, amígdala y locus cerúleus. Por tal motivo, al proteger los tejidos cerebrales, se observa que la galanina favorece la resiliencia.

Bibliografía

  • FORÉS, Anna y Jordi GRANÉ (2008): La resiliencia. Crecer desde la adversidad. Barcelona: Plataforma Editorial.
  • PUERTA DE KLINKERT, María Piedad (2002): “Resiliencia. La estimulación del niño para enfrentar desafíos”. Buenos Aires-México:Lumen
  • VERA POSECK, Beatriz (2004): «Resistir y rehacerse: Una reconceptualización de la experiencia traumática desde la psicología positiva», en Revista de Psicología Positiva, vol. 1.
  • VERA POSECK, Beatriz, Begoña CARBELO BAQUERO, y María Luisa VECINA JIMÉNEZ (2006): «La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático», en Papeles del Psicólogo, vol. 27, n.º 1, págs. 40-49.
  • Bernal D John (1994) “La ciencia en la historia” México: UNAM
  • Diaz Ruiz Ignacio (1982) “Cien personajes del mundo de las ciencias exactas” México:Promexa.
  • E. Chávez y E. Yturralde, (2006) citado en: http://es.wikipedia.org/wiki/Resiliencia_(psicolog%C3%ADa)
  • Garcia Fount J (1980) “Historia de la ciencia vol. II” España: Danae.
  • Garcia Torres R. (1988) “Michael Faraday” México: Limusa.
  • Greene Jay (1981) “100 grandes científicos”, México: Diana.
  • Jeans James (1953) “Historia de la física” México: Fondo de Cultura Económica.
  • Jerez Bruno (2009) Celebración del 88º aniversario de Edgar Morin, Homenaje Virtual – Comunidad de Pensamiento Complejo. http://www.pensamientocomplejo.com.ar
  • Oystein Ore (1974) “Niels Henrik Abel Mathematician Extraordinary” EUA: Chelsea Publishing Company.
  • Raymond Pierre (1976) “La historia de la ciencia” España: Anagrama.
  • Vera Francisco (1964). “Veinte matemáticos celebres”, Argentina:Libros mirasol.

Enlaces externos

La exclusión y la pobreza se extienden sin freno en los países desfavorecidos por la globalización y la concentración economica, y la mano invisible del mercado no ha dado signos de derramar ninguna riqueza a los pueblos. Si a ello se suman las situaciones de riesgo que conllevan la enfermedad, la carcel, el deterioro personal, familiar y social sin que se vislumbren soluciones globales desde la economía y la politica, el panorama resulta francamente desolador. Sin embargo, hay ninos, adolescentes y adultos que son capaces de sobrevivir, superar las adversidades y, mas aun, salir fortalecidos de ellas. Esa capacidad es conocida como resiliencia, concepto sumamente fertil a la hora de actuar en el plano social, porque desplaza el enfoque tradicional sobre las carencias y los factores de riesgo para situarlo en las fortalezas y la creatividad del individuo y de su entorno. Fortaleza que no es innata, sino que depende de los llamados factores protectores de los sujetos, las familias y las comunidades. Con la convicción de que este concepto debe desplegarse e instrumentarse en los programas sociales, este libro examina los factores que intervienen en la producción de resiliencia individual, familiar y comunitaria. Porque en tiempos de empobrecimiento y exclusion, sostienen los autores, la construcción de resiliencia comunitaria que se evidencia en la capacidad de ciertos pueblos de enfrentar catastrofes de todo tipo constituye una posibilidad cierta de lucha contra las iniquidades de la sociedad actual.

Título

Resiliencia: Descubriendo Las Propias Fortalezas Volumen 13 de Tramas Sociales

Autores

María Alchourrón de Paladini, Elbio Néstor Suárez Ojeda

Compilado por

Aldo C. Melillo

Edición

Reimpresa

Editor

Paidós, 2002

ISBN 9501245136, 9789501245134

Tomar una noción como la resiliencia, perteneciente al campo de otras disciplinas e intentar conceptualizarla desde el Psicoanálisis no es una herejía, es una tarea compleja que se emprende con la convicción de hallar una respuesta posible a esta nosografía, con las herramientas de nuestro marco teórico. Los psicoanalistas investigamos las formas diversas en que la adversidad hiere al sujeto. En la resiliencia se pone de manifiesto un proceso psíquico que nos revela una modalidad singular de enfrentar la adversidad, producto de un posicionamiento subjetivo del individuo ante lo traumático del traumatismo sufrido

Rozenfeld, Ana Editorial: LETRA VIVA

Isbn: 9789506494094

Videos Ilustrativos del Concepto Resiliencia

Referencias

  1. Según el diccionario de la RAE, acepción 3ª, Entereza es fortaleza, constancia y firmeza de ánimo. [1]
  2. Salazar-Pousada D, Arroyo D, Hidalgo L, Pérez-López FR, Chedraui P. Depressive Symptoms and Resilience among Pregnant Adolescents: A Case-Control Study. Obstet Gynecol Int. 2010;2010:952493. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3065659/pdf/OGI2010-952493.pdf
  3. FERNÁNDEZ-ABASCAL, Enrique G. (Coord.) (2009): Emociones positivas. Pirámide, Madrid

Véase también

 

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Resiliencia_(psicolog%C3%ADa)

¿Qué es la resiliencia?

Por Ana Muñoz, Guía de About.com

La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.

Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero serios, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional. Aún así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo.

El camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la adversidad o la tragedia. Pero, ¿cómo lo hacen?

La resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de conductas y formas de pensar que cualquier persona puedeaprender y desarrollar.

Características de las personas resilientes

Las personas resilientes poseen tres características principales: saben aceptar la realidad tal y como es; tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido; y tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.

Además, presentan las siguientes habilidades:

  • Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.
  • Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.
  • Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

El modo de pensar de las personas resilientes

Las percepciones y los pensamientos influyen en el modo como la gente afronta el estrés y la adversidad.

El estilo de pensamiento de las personas resilientes se caracteriza por ser realista, exacto y flexible. Cometen menos errores de pensamiento (como la exageración o sacar conclusiones precipitadamente, sin evidencias que las corroboren) e interpretan la realidad de un modo más exacto que las personas menos resilientes.

Los beneficios de la resiliencia

Las personas más resilientes:

  • Tienen una mejor autoimagen
  • Se critican menos a sí mismas
  • Son más optimistas
  • Afrontan los retos
  • Son más sanas físicamente
  • Tienen más éxito en el trabajo o estudios
  • Están más satisfechas con sus relaciones
  • Están menos predispuestas a la depresión

Qué contribuye a que una persona sea más resiliente

Fuente: http://motivacion.about.com/od/psicologia_positiva/a/Que-Es-La-Resiliencia.htm

RESILIENCIA

La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. La resiliencia se sitúa en una corriente de psicología positiva y dinámica de fomento de la salud mental y parece una realidad confirmada por el testimonio de muchísimas personas que, aún habiendo vivido una situación traumática, han conseguido encajarla y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso, en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados. Aunque durante mucho tiempo las respuestas de resiliencia han sido consideradas como inusuales e incluso patológicas por los expertos, la literatura científica actual demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.

“A pesar de traumas graves, incluso muy graves, o de desgracias más comunes, la resiliencia parece una realidad confirmada por muchísimas trayectorias existenciales e historias de vida exitosas. De hecho, por nuestros encuentros, contactos profesionales y lecturas, todos conocemos niños, adolescentes, familias y comunidades que “encajan” shocks, pruebas y rupturas, y las superan y siguen desenvolviéndose y viviendo -a menudo a un nivel superior- como si el trauma sufrido y asumido hubiera desarrollado en ellos, a veces revelado incluso, recursos latentes y aun insospechados”.

(Michel Manciaux. La resiliencia: ¿mito o realidad)

PERSONALIDAD RESISTENTE (HARDINESS)

El concepto de personalidad resistente aparece por primera vez en la literatura científica en 1972, en relación a la idea de protección frente a los estresores. Son Kobasa y Maddi los autores que desarrollan el concepto, a través del estudio de aquellas personas que ante hechos vitales negativos parecían tener unas características de personalidad que les protegían. Así, se ha establecido que las personas resistentes tienen un gran sentido del compromiso, una fuerte sensación de control sobre los acontecimientos y están más abiertos a los cambios en la vida, a la vez que tienden a interpretar las experiencias estresantes y dolorosas como una parte más de la existencia, En general, se considera que es un constructo multifactorial con tres componentes principales: compromiso, control y reto.El concepto de personalidad resistente está íntimamente ligado al existencialismo.

 

¿Quieres saber más?

FUENTES

En castellano…

Artículos en revistas

- Vera, B., Carbelo Baquero, B, Vecina, M. (2006) La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático. Papeles del Psicólogo, vol. 27(pdf)

- Vera, B. (2004)Resistir y rehacerse: Una reconceptualización de la experiencia traumática desde la psicología positiva.Revista de Psicología Positiva, vol. 1 (pdf)

-Moreno Jiménez, B., González Gutierrez, J.L. y Garrosa Hernández, E.(2001) Variables de personalidad y proceso del burnout: Personalidad Resistente y Sentido de la coherencia. Revista Interamericana de Psicología Ocupacional de Colombia, 20: 1-18. (on-line)

-Peñacoba C. y Moreno, B.(1998) El concepto de personalidad resistente: Consideraciones teóricas y repercusiones prácticas. Boletín de Psicología,58:61-96

-Vázquez, C. y Pérez-Sales, P.(2003) Emociones positivas, trauma y resistencia.Ansiedad y estrés, 9(2-3):231-254

 

Libros

-Barudy, J. y Marquebreucq, A.P.(2005) Hijas e hijos de madres resilientes.Traumas infantiles en situaciones extremas: violencia de género, guerra, genocidio, persecución y exilio.Madrid.Gedisa,2006

-Cyrulnik, B.(2001) Los patitos feos.La resiliencia: Una infancia infeliz no determina la vida. Madrid.Gedisa,2002

-Cyrulnik, B.(2002) El murmullo de los fantasmas. Madrid. Gedisa,2003

-Cyrulnik, B., Manciaux, M. y otros (2003) El realismo de la esperanza. Madrid. Gedisa,2004

-Manciaux, M.(2001) La resiliencia: resistir y rehacerse.Madrid.Gedisa,2003

-Martínez Torralba, I. y Vásquez-Bronfman, A.La resiliencia invisible. Madrid.Gedisa,2006

 

En inglés…

Artículos en revistas

-Allred, K.D. y Smith, T.W.(1995)The hardy personality:Cognitive and physiological responses to evaluative threat. Journal of Personality and Social Psychology, 56(2):257-266

-Bonanno, G.A.(2004)Loss, trauma and human resilience.American Psychologist, 59(1):20-28

-Bonanno, G.A., Wortman, C.B., Lehman, D.R. et al.(2002)Resilience to loss and chronic grief: A prospective study from preloss to 18-months postloss.Journal of Personality and Social Psychology, 83(5):1150-1164

-Calhoun, L.G. y Tedeschi, R.G.(1998) Beyond recovery from trauma: implications for clinical practice and research.Journal of Social Issues, 54(2):357-371 (on-line)

-Carver,C.S.(1998)Resilience and thriving: issues, models, and linkages.Journal of Social Issues, 54(2):245-266 (on-line)

-Florian, V.,Mikulincer, M. y Taubman, O.(1995) Does hardiness contribute to mental heatlh during a stressful real-life situation?The roles of appraisal and coping. Journal of Personality and Social Psychology, 68(4):687-695

-Heller, S. S., Larriev, J.A., D´Imperio, R. & Boris, N.W.(1999) Research on resilience to child maltreatment: Empirical considerations.Child Abuse & Neglect, 23(4): 321-338

-Kobasa, S. C.(1979) Stressful life events, personality, and health: An inquiry into hardiness. Journal of Personality and Social Psychology, 37(1), 1-11

-Kobasa, S. C.(1982)Commitment and coping in stress resistance among lawyers. Journal of Personality and Social Psychology, 42, 707-717

-Kobasa, S. C., Maddi, S.R. y Kahn, S.(1982)Hardiness and health:Aprospective study. Journal of Personality and Social Psychology, 42(1):168-177

-Masten,A.S.(2001)Ordinary Magic:Resilience Processes in Development.American Psychologist, 56(3):227-238

-Park, C.L.(1998)Stress-related growth and thriving through coping: the roles of personality and cognitive processes.Journal of Social Issues,54(2):267-277(on-line)

-Saakvitne, K.W., Tennen, H. y Affleck, G.(1998)Exploring thriving in the context of clinical trauma theory:Constructivist self-development theory. Journal of Social Issues, 54(2):279-299 (on-line)

-Wiebe, D.J.(1991) Hardiness and stress moderation:A test of proposed mechanisms.Journal of Personality and Social Psycholoy, 60(1):89-99

Libros

-Masten,A.S. & Redd, M.G.J.(2004)Resiliencie in Development.En: C.R.Snyder y Shane J. Lopez (Eds.) Handbook of Positive Psychology. Oxford University Press(Chapter 6)

-O’Hanlon, B.Thriving Through Crisis.Turn tragedy and trauma into growth and change. Nueva York. Penguin Books, 2005

- R. G. Tedeschi y L. G. Calhoun. Trauma & Transformation: Growing in the Aftermath of Suffering. Sage Publications, 1995

- R. G. Tedeschi, C. L. Park y L. G. Calhoun. Posttraumatic Growth: Positive Changes in the Aftermath of Crisis. Lawrence Erlbaum Associates, 1998

- L. G. Calhoun y R. G. Tedeschi. Facilitating Posttraumatic Growth: A Clinician’s Guide. Lawrence Erlbaum Associates, 1999

- L. G. Calhoun y R. G. Tedeschi. The Handbook of Posttraumatic Growth: Research and Practice. Lawrence Erlbaum Associates, 2006

 

ENLACES

ADDIMA(contacto: addima@gmail.com) Asociación para el Desarollo y Promoción de la Resiliencia. Con sede en Zaragoza, esta asociación pretende profundizar en el conocimiento y aplicación del enfoque teórico de la resiliencia, divulgar sus aplicaciones en distintos campos de acción y apoyar iniciativas que promocionen la resiliencia. Entre las actividades que desarrolla se encuentra la elaboración de materiales didácticos y de sensibilización, el diseño y realización de eventos formativos y asesoramiento a entidades y profesionales interesados en la aplicación de esta corriente.

Resiliencia México Esta web, desarrollada desde la UNAM (México) propone un Modelo Resiliente de Psicología Aplicada. El MRPA se basa en distintas herramientas para la aplicación en la identificación y la potencialización de habilidades resilientes. Este trabajo está dirigido a diversas poblaciones a través de varios Talleres Resilientes. Cuenta además con una interesantísima aproximación al concepto de POBLACIÓN RESILIENTE.

Manual de identificación y promoción de resiliencia en niños y adolescentes Con el presente manual se desea presentar un instrumento que permita trabajar sobre las siguientes cuestiones:
¿Qué significa la resiliencia?, ¿Qué sabemos respecto a ella?, ¿Qué estamos haciendo como trabajadores de la salud y como educadores para promoverla?, ¿Qué aspectos de la personalidad debemos fomentar?, ¿Cómo debemos trabajar para su desarrollo y fortalecimiento?
El manual está dirigido, fundamentalmente, a los trabajadores de la salud y de la educación que trabajan con niños y adolescentes.

International Network on Personal Meaning Completo portal en internet dedicado al crecimiento personal, promoción de la salud y la espiritualidad a través de la búsqueda de sentido, desde un punto de vista científico.Merece la pena el “newsletter” mensual, dedicado cada mes a un tema específico de la psicología positiva!

Resiliency in actionWeb especializada en el desarrollo de resiliencia en niños y adolescentes.

Descárgate este libroEstado de arte en resiliencia de María Angélica Kotliarenco, Irma Cáceres y Marcelo Fontecilla (Organización Panamericana de la Salud. CEANIM, Centro de Estudios y Atención del Niño y la Mujer)

Si quieres ampliar tu conocimiento en este tema no dudes en leer este interesante y completo librito que ha publicado la Organización Panamericana de la Salud. En él se analiza la resiliencia desde las ciencias sociales y se hace hincapié en su relación con la pobreza.

ResilienciaPágina chilena dedicada a la resiliencia desde un punto de vista social, con un especial hincapié en la relación entre resiliencia y pobreza. Puedes encontrar bibliografía, enlaces y artículos on-line sobre el tema, así como una interesante entrevista a Boris Cyrulnik, (hacer click en “opiniones de expertos”) uno de los principales expertos en resiliencia del mundo y autor de libros como Los patitos feos, una infancia feliz no determina la vida o El realismo de la esperanza.

La Personalidad Resistente, variable moduladora de la salud Breve artículo sobre personalidad resistente, que presenta, de forma resumida las principales características de este concepto. Una buena forma iniciar una aproximación al tema.

Hardiness for Hard Times Foundation Link en el que puedes encotrar una primera aproximación al concepto de la personalidad resistente y sus orígenes.

The Hardiness Institute Aquí puedes encontrar, entre otras cosas, una extensa bibliografía sobre el concepto de hardiness separada en temas.

The Resiliency ProyectWeb de la doctora Mary A.Steinhardt en la que puedes encontrar gran cantidad de reseñas de artículos y libros sobre resiliencia, hardiness y otros tópicos de la psicología positiva, así como una descripción de los proyectos que esta investigadora desarrolla.

Resilience for kids and teens Web de la APA centrada en la resiliencia en niños y adolescentes. Ofrece la posibilidad de descargar de forma gratuita dos guías para padres y profesores sobre la construcción de la resiliencia en estas edades.

The road to resilience Web de la APA donde que realiza una aproximación teórica al concepto además de proponer diferentes estrategias para desarrollar esta capacidad.Además, ofrece una cuestionario interactivo sobre crecimiento postraumático basado en el cuestionario de Tedeschi y Calhoun.

ResilienceNet Página americana con posibilidad de leerla en español, que ofrece una enorme cantidad de información sobre resiliencia: reseñas delibros, artículos, links, investigación, grupo de discusión…

 

Fuente: http://www.psicologia-positiva.com/resiliencia.html

El Camino a la Resiliencia

Introducción

¿Cómo enfrenta la gente los eventos difíciles que cambian su vida? ¿Cómo reacciona a eventos traumáticos como la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, una enfermedad difícil, un ataque terrorista y otras situaciones catastróficas?

Generalmente, las personas logran adaptarse con el tiempo a las situaciones que cambian dramáticamente su vida y que aumentan su estado de tensión. ¿Qué les permite adaptarse? Es importante haber desarrollado resiliencia, la capacidad para adaptarse y superar la adversidad. Ésta se aprende en un proceso que requiere tiempo y esfuerzo y que compromete a las personas a tomar una serie de pasos.

Este ensayo tiene el propósito de ayudar a los lectores a tomar su propio camino hacia la resiliencia. Provee información sobre la resiliencia y algunos factores que afectan a la gente a enfrentar sus problemas. Gran parte de la información ofrecida se enfoca en el desarrollo y el uso de una estrategia personal para mejorar la resiliencia.

¿Qué entendemos por resiliencia?

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras. Significa “rebotar” de una experiencia difícil, como si uno fuera una bola o un resorte.

La investigación ha demostrado que la resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. La gente comúnmente demuestra resiliencia. Un ejemplo es la respuesta de las personas en los Estados Unidos a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y sus esfuerzos individuales para reconstruir sus vidas.

Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. De hecho, el camino hacia la resiliencia probablemente está lleno de obstáculos que afectan nuestro estado emocional.
La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona.

Algunos factores en la resiliencia

Una combinación de factores contribuye a desarrollar la resiliencia. Muchos estudios demuestran que uno de los factores más importantes en la resiliencia es tener relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la familia. Relaciones que emanan amor y confianza, que proveen modelos a seguir, y que ofrecen estímulos y seguridad, contribuyen a afirmar la resiliencia de la persona.

Otros factores asociados a la resiliencia son:

  • La capacidad para hacer planes realistas y seguir los pasos necesarios para llevarlos a cabo.
  • Una visión positiva de sí mismos, y confianza en sus fortalezas y habilidades.
  • Destrezas en la comunicación y en la solución de problemas.
  • La capacidad para manejar sentimientos e impulsos fuertes.

Todos estos son factores que las personas pueden desarrollar por si mismas.

Diez formas de construir resiliencia

Establezca relaciones—Es importante establecer buenas relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas importantes en su vida. Aceptar ayuda y apoyo de personas que lo quieren y escuchan, fortalece la resiliencia. Algunas personas encuentran que estar activo en grupos de la comunidad, organizaciones basadas en la fe, y otros grupos locales les proveen sostén social y les ayudan a tener esperanza. Ayudar a otros que le necesitan también puede ser de beneficio para usted.

Evite ver las crisis como obstáculos insuperables—Usted no puede evitar que ocurran eventos que producen mucha tensión, pero si puede cambiar la manera como los interpreta y reacciona ante ellos. Trate de mirar más allá del presente y piense que en el futuro las cosas mejorarán. Observe si hay alguna forma sutil en que se sienta mejor, mientras se enfrenta a las situaciones difíciles.

Acepte que el cambio es parte de la vida—Es posible que como resultado de una situación adversa no le sea posible alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no puede cambiar le puede ayudar a enfocarse en las circunstancias que si puede alterar.

Muévase hacia sus metas—Desarrolle algunas metas realistas. Haga algo regularmente que le permita moverse hacia sus metas, aunque le parezca que es un logro pequeño. En vez de enfocarse en tareas que parecen que no puede lograr, pregúntese acerca de las cosas que puede lograr hoy y que le ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quiere ir.

Lleve a cabo acciones decisivas—En situaciones adversas, actúe de la mejor manera que pueda. Llevar a cabo acciones decisivas es mejor que ignorar los problemas y las tensiones, y desear que desaparezcan.

Busque oportunidades para descubrirse a sí mismo—Muchas veces como resultado de su lucha contra la adversidad, las personas pueden aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel personal. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles, han expresado tener mejoría en el manejo de sus relaciones personales, un incremento en la fuerza personal aun cuando se sienten vulnerables, la sensación de que su autoestima ha mejorado, una espiritualidad más desarrollada y una mayor apreciación de la vida.

Cultive una visión positiva de sí mismo—Desarrollar la confianza en su capacidad para resolver problemas y confiar en sus instintos, ayuda a construir la resiliencia.

Mantenga las cosas en perspectiva—Aun cuando se enfrente a eventos muy dolorosos, trate de considerar la situación que le causa tensión en un contexto más amplio, y mantenga una perspectiva a largo plazo. Evite agrandar el evento fuera de su proporción.

Nunca pierda la esperanza—Una visión optimista le permite esperar que ocurran cosas buenas en su vida. Trate de visualizar lo que quiere en vez de preocuparse por lo que teme.

Cuide de sí mismo—Preste atención a sus necesidades y deseos. Interésese en actividades que disfrute y encuentre relajantes. Ejercítese regularmente. Cuidar de si mismo le ayuda a mantener su mente y cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia.

Formas adicionales de fortalecer la resiliencia le podrían ser de ayuda. Por ejemplo, algunas personas escriben sobre sus pensamientos y sentimientos más profundos relacionados con la experiencia traumática u otros eventos estresantes en sus vidas. La meditación y las prácticas espirituales ayudan a algunas personas a establecer relaciones y restaurar la esperanza.

La clave es identificar actividades que podrían ayudarle a construir una estrategia personal para desarrollar la resiliencia.

Aprender del pasado

Algunas preguntas que debe hacerse

Enfocarse en las experiencias y en sus fuentes de fortaleza personal del pasado, le puede ayudar a identificar las estrategias para desarrollar resiliencia que funcionan para usted. Explore las respuestas a las siguientes preguntas sobre sí mismo y sus reacciones a los retos en su vida. Este ejercicio le puede ayudar a descubrir cómo responder efectivamente a eventos difíciles.

Considere lo siguiente:

  • ¿Qué tipos de eventos le han resultado más difíciles?
  • ¿Cómo le han afectado dichos eventos?
  • ¿Cuándo se encuentra estresado, le ha sido de ayuda pensar en las personas importantes en su vida?
  • ¿Cuándo se enfrenta a una experiencia difícil, a quién ha acudido para que le ayude?
  • ¿Qué ha aprendido sobre sí mismo y sus interacciones con los demás durante momentos difíciles?
  • ¿Le ha ayudado ofrecer apoyo a otras personas que están pasando por una experiencia similar?
  • ¿Ha podido superar los obstáculos, y si es así, cómo?
  • ¿Qué le ha ayudado a sentirse más esperanzado sobre el futuro?

Mantener una actitud de tolerancia y flexibilidad

La resiliencia conlleva mantener flexibilidad y balance en su vida en la medida que usted confronta circunstancias difíciles y eventos traumáticos. Usted lo puede lograr de diferentes maneras al:

  • Permitirse experimentar emociones fuertes y también reconocer cuando tiene que evitarlas para poder seguir funcionando.
  • Salir adelante y tomar acciones para atender sus problemas y enfrentar las demandas del diario vivir. También, dar un paso atrás para descansar y llenarse de energía nuevamente.
  • Pasar tiempo con sus seres queridos para recibir su apoyo y estímulo, y también su cuidado.
  • Confiar en los demás y también confiar en sí mismo.

Lugares en dónde buscar ayuda

Obtener ayuda cuando la necesita es crucial para construir resiliencia. Más allá de la familia y amistades, las personas encuentran ayuda en:

Grupos de auto-ayuda y apoyo. Estos grupos comunitarios pueden ayudar a las personas que luchan con dificultades tales como la pérdida de una persona querida. Al compartir información, ideas y emociones, las personas que participan en los grupos pueden ayudarse a sí mismos y encontrar apoyo al reconocer que no se encuentran solas ante esa difícil situación.

Libros y publicaciones escritos por personas que han manejado con éxito situaciones adversas, como sobrevivir el cáncer. Estas historias pueden motivar a los lectores a encontrar estrategias que puedan ayudarles personalmente.

Recursos en línea. La información en las páginas de la Web puede ser una fuente de ideas. Hay que tener cuidado con la calidad de la información, pues esta varía dependiendo las páginas que consulte.

Para muchas personas, utilizar sus propios recursos y los tipos de ayuda que hemos mencionado, pueden ser suficientes para construir resiliencia. Sin embargo, en algunas ocasiones una persona puede no avanzar o tener dificultades para progresar en el camino de la resiliencia.

Un profesional de psicología licenciado, como un psicólogo puede dar asistencia a las personas para desarrollar una estrategia apropiada para salir adelante. Es importante que usted obtenga ayuda profesional si siente que no puede funcionar o desarrollar las actividades básicas de la vida diaria, como resultado de vivir una experiencia traumática o estresante, tal como sobrevivir un huracán.

Diferentes personas tienden a sentirse cómodas con diferentes estilos de interacción. Una persona puede sentirse cómoda y establecer una relación de afinidad y empatía al trabajar con un profesional de la salud mental o participar en un grupo de apoyo.

Continuar con su viaje

Para resumir varios de los puntos principales en este ensayo, piense en la resiliencia como algo parecido a tomar un viaje río abajo en una balsa.

En un río, puede encontrar rápidos, virajes, aguas lentas y áreas poco profundas. Como en la vida, los cambios que experimenta en el camino le afectan de forma diferente.

Viajar por el río, le ayuda el conocerlo y recordar las experiencias pasadas que ha tenido con él. Su viaje debe ser guiado por un plan, una estrategia que considere funciona para usted.

La perseverancia y la confianza en su capacidad para evitar los peñones y otros obstáculos son importantes. Puede ganar valor y perspicacia al navegar con éxito en las aguas embravecidas. Las personas en quienes confía y le acompañan en el viaje, pueden especialmente ayudarle a enfrentarte a los rápidos, las corrientes y otras dificultades del río.

Puede bajarse de la balsa y descansar en la orilla del río. Sin embargo, para terminar su viaje debe remontar la balsa y continuar.

La información ofrecida en este ensayo no debe usarse como substituto del cuidado profesional de salud general y de salud mental, o de la consulta a estos profesionales. Las personas que consideran que necesitan o que se beneficiarían de ese cuidado deben consultar un psicólogo u otros profesionales licenciados de la salud general y salud mental.

El Directorado de Práctica de la Asociación Americana de Psicología reconoce la contribución de las siguientes personas a esta contribución:

  • Lillian Comas-Díaz, Ph.D., Directora, Transcultural Mental Health Institute (Instituto Transcultural de Salud Mental), Washington, D.C.
  • Suniya S. Luther, Ph.D., Teachers College, Columbia University, New York City, NY
  • Salvatore R. Maddi, Ph.D., The Hardiness Institute, Inc., Universidad de California Irvine, Newport Beach, CA

 

Fuente: http://www.apa.org/centrodeapoyo/resiliencia-camino.aspx

Resiliencia: saber encajar los golpes

La muerte de un ser querido, el ERE de una empresa o una enfermedad inesperada pueden poner patas arriba la vida de una persona. En este tipo de situaciones límite, el cristal más duro se puede partir en mil pedazos. La resiliencia nos ayuda a gestionar la adversidad y aprender del cobre: se dobla, pero no se rompe

Angustia, estrés, miedo al futuro… ¿Quién no se ha sentido frágil en medio de un huracán de emociones? La psiquiatra neurocientífica Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de la Resiliencia y de la Fundación Humanae, nos trae una herramienta para plantar cara a los reveses de la vida. “Todos vamos a pasar por acontecimientos muy duros. Más vale estar preparados”.

Un hecho dramático no siempre es lo que más nos daña. “Es peor no saber afrontarlo”. La psiquiatra analiza los beneficios de la resiliencia o “capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite” en su libro: Levantarse y luchar. Cómo superar la adversidad con la resiliencia (Editorial Conecta).

Escudo protector

La barrera del miedo es la actitud. “Una persona resiliente es capaz de afrontar lo que la vida le depara y no tener miedo al futuro, lo que más estrés y ansiedad genera”, matiza Santos. La clave es la fortaleza flexible. “El más duro se puede partir tras cualquier golpe, como el frágil cristal. En cambio, el cobre se dobla pero no se rompe”.

Resilio significa rebotar. “Para que una pelota rebote, tiene que ser elástica. Resiliencia es sacar el impulso de las caídas”.

Según Santos, un tercio de la población tiene una capacidad innata para enfrentar lo que le ocurre con optimismo y apartar todo miedo o estrés de su vida. “Son personas vitales y positivas por naturaleza. Tienen un gen reforzador de la serotonina”. No obstante, esto no tiene por qué indicar que su actitud sea resiliente. Lo mismo ocurre en otros ámbitos.

Por muy alto que sea nuestro coeficiente intelectual, cualquier otra persona menos inteligente pero más trabajadora puede tener más éxito. “Si desarrolla sus capacidades y se esfuerza, puede llegar mucho más lejos”, señala la psiquiatra. Es muy importante saber qué hacer con nuestro potencial.

Fases de la resiliencia

Estos son los pasos para construir una actitud resiliente:

  • Aceptación¿Por qué a mí? Suele ser la reacción de muchas personas cuando les ocurre algo terrible. ¿Y por qué no a mí? No somos los primeros ni seremos los últimos en padecer un cáncer o perder a un amigo en un accidente de tráfico. Lo trágico también forma parte de la vida y debemos asumirlo.
  • Enfoque positivoLo que no te mata te hace más fuerte. Todo hecho traumático desarrolla nuestra fortaleza interior y abre la puerta a nuevas oportunidades. “Ante un despido, muchas personas se quedan enganchadas en la idea de la injusticia. Otras pronto se alegran de haber encontrado una empresa mejor”, explica la psiquiatra.
  • Sin miedo → El objetivo es generar confianza y apartar los temores. “El miedo es peor que la adversidad. Es como una centrifugadora, gira sobre sí mismo”.

En mi urna de cristal

Rafaela Santos afirma que hay poca tolerancia a la frustración. “Hemos vivido en una sociedad con mucho bienestar y sobreprotección. No estamos acostumbrados a la adversidades y somos más vulnerables”. ¿Resultado? Nuestros hijos corren el riesgo de ahogarse en un vaso de agua.

EFE/Sanjeev Gulta

Darles todo resuelto es hacerles daño. No les podemos tener en una urna de cristal, porque en cuanto salen a la calle se vienen abajo y se convierten en pequeños tiranos: sacan la rabia contra sus padres, no saben controlar sus emociones”.

Es importante fomentar la cultura delesfuerzo y tener muy claro que todo se logra con trabajo y voluntad. No hay fórmulas mágicas. “Nada es difícil para el que quiere. Si te empeñas en algo, al final lo consigues”, insiste la neurocientífica.

“Tenemos que trabajar para construir una sociedad mucho más feliz, productiva y sana psicológicamente”.

Vulnerables

¿Cómo afrontas las frustraciones del día a día? “Pueden ser muy pequeñas, pero hay gente que las vive como un drama y se viene abajo”, lo cual puede denotar vulnerabilidad.

Actos cotidianos como ir al cine con mucha ilusión y salir decepcionado o ver cómo un amigo nos niega un favor son fuente de angustia para más de una persona.

“Me voy a casar pero me fijo en que hace un tiempo de perros. ¡Lo importante es que me caso! Al mal tiempo, buena cara”, afirma Santos.

“Dame un punto de apoyo y moveré el mundo”

Santos expone la teoría del yo soy, yo tengo, yo puedo: Yo soy una persona con potencial. Yo tengo puntos de apoyo (familia, amigos, pareja…). Yo puedo analizar y cambiar mi actitud a la hora de afrontar los problemas.

No obstante, el hombre que no ha pasado por situaciones adversas no se conoce bien. “No sabes cuál es tu capacidad y tus límites hasta que no vives un episodio así. Pep Guardiola, antiguo entrenador del Fútbol Club Barcelona, decía que un reto superado aporta confianza después de la incertidumbre”, explica la psiquiatra.

Es la clave para darnos cuenta de que es posible salir adelante. “Hay vida después de cualquier adversidad”, añade Santos. También tras la crisis económica. La neurocientífica aconseja hacer ver a las personas desempleadas que el paro es uno de los componentestemporales de su existencia. “Debe adoptar una visión global: no todo es trabajo en la vida”.

Las situaciones irreversibles pueden causar gran desazón en una persona. “Si nos bloqueamos ante la muerte de un hijo, no miramos hacia el futuro ni hacia todo lo que nos queda por hacer. Estamos anclados en el presente de manera muy negativa. ¿Es posible salir del bucle? Sí, y José Villela es el ejemplo.

Héroes y heroínas anónimos

José, estudiante de Medicina, sufrió un terrible accidente de tráfico que lo dejó en una silla de ruedas. Lejos de adoptar una actitud pasiva y encerrarse en sí mismo, el joven convirtió el trauma en estímulo.

Aunque ya no podía cumplir su sueño de ser cirujano, no perdió la ilusión. Decidió especializarse en psiquiatría. “Ahora es un prestigioso profesional que ayuda a muchísima gente”, matiza Santos. “Si personas como José han podido reponerse, ¿por qué no voy a poder yo? Resiliente es aquel que no se derrumba ante la adversidad. Hay que aprender a no tener miedo”.

Dicen que en la vida se aprende a base de palos. Según la psiquiatra, es muy agradable vivir en la zona de confort, pero “donde uno se crece es en la adversidad”. Las dificultades nos hacen sacar lo mejor del interior. “La vida es la gran maestra“, señala.

EFE/Nicolas Armer

El Instituto Español de la Resiliencia es una sociedad científica que trata el estrés postraumático y atiende a las personas que sufren un golpe fuerte en su vida, como un atentado terrorista o una catástrofe medioambiental.

“Hay que reestructurar de una manera cognitiva su cerebro para que la adversidad no les bloquee”. Esta sociedad elabora estudios protocolizado compuestos por análisis de fortalezas y áreas vulnerables, entre otros. “Muchas veces no ponemos los medios hasta que ocurre algo gordo, pero un dólar invertido en prevención es igual a cien en tratamiento y mil en rehabilitación”, concluye Santos.

Fuente: http://www.efesalud.com/noticias/resiliencia-saber-encajar-los-golpes/

¿Eres resiliente?

Aunque parezca una paradoja, bastantes personas tienen la capacidad de salir fortalecidas tras pasar por una experiencia traumática

Hay personas que son capaces de resistir situaciones extremas y salir fortalecidas de ellas GYI

Eric Abidal, Maria de Villota, el científico Stephen Hawking o el malogrado actor Christopher Reeve (entre otros muchos) cuentan con un denominador común si prestamos un mínimo de atención. Todos ellos hicieron, en un momento dado de sus respectivas vidas, del sufrimiento, virtud. En su día, la fatalidad les golpeó sin miramientos (un cáncer de hígado, la pérdida de un ojo o quedarse postrado en una silla de ruedas para el resto de sus días), pero lejos de hundirse, paradójicamente todos ellos salieron fortalecidos del trauma vivido.
Este fenómeno responde al nombre de resiliencia. Según la definición de la Real Academia española, se trata de “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”.

Hay bastante consenso entre los investigadores a la hora de identificar a la estadounidense Emmy Werner como la pionera en efectuar un estudio, a mediados del siglo XX, sobre resiliencia. Werner heredó el concepto del psicoanalista británico John Bowlby, quien a su vez lo tomó prestado de la Física. De este ámbito es de donde procede, originariamente, el término.

La Física lo define como la capacidad que tienen algunos metales para doblarse y luego volver a su posición original cuando se deja de ejercer presión sobre ellos. En psicología, “se usa la metáfora de los juncos” para explicar el concepto, relata a LaVanguardia.com el profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, Gonzalo Hervás. “Cuando el caudal aumenta considerablemente, los juncos de los ríos se doblan, sin romperse y sin quebrarse, y luego vuelven a su posición original cuando las aguas recuperan su aspecto habitual”, añade.

¿Es posible ser resiliente, o es algo genético?

Son muchas, o bastantes para ser exactos, las personas que tienen, entre sus aptitudes, la de ser resilientes. Aunque puede tener algo que decir, la genética no determina de manera unívoca que un individuo cuente o no con esta, dijéramos, habilidad. Y es que se puede aprender a ser resiliente, aunque no todo el mundo puede hacerlo. “Uno puede pensar que el porcentaje de respuestas resilientes es minoritaria. Pero en realidad es bastante más alta de lo que esperaríamos, entre un 30 y un 50%. Es algo frecuente ser resiliente, y mucha gente se sorprende a sí misma cuando lo descubre”, esgrime Gonzalo Hervás.

El problema radica en que para saber si uno cuenta, o no, con esta capacidad es necesario pasar por una experiencia extrema. “Esa es la prueba de fuego y es lo que hace que uno lo confirme”, asegura el profesor de la Complutense. De hecho, “la persona (y esto enlaza con otro concepto psicológico que se llamacrecimiento tras la adversidad) descubre esas capacidades nuevas que desconocía y se siente mucho más seguro para enfrentarse a otras experiencias. Uno redescubre cuáles son sus determinados valores, y esto conduce a un cambio vital, de filosofía de vida”, agrega.

Para muestra, un botón. “Ahora veo más que antes lo que es importante en la vida”, dijo la piloto de Fórmula 1, Maria de Villota, días después de perder el ojo derecho a causa de un accidente con su monoplaza.

Identificada como una patología

En el siglo pasado, a las personas resilientes, por desconocimiento, se les había llegado a tachar de enfermizas. “Antes, cuando no había ni siquiera términos, y por supuesto menos aún teorías sobre aspectos positivos relacionados con las fortalezas humanas, se interpretaban estas realidades con las teorías que habían. Y sólo había teorías para lo negativo”, recuerda Hervás.

En consecuencia, al final se acababa identificando un rasgo positivo como algo patológico: que si estaban reprimiendo, que si estaban encapsulando la vivencia traumática y no la estaban expresando… cuando, en realidad, eran personas resilientes al 100% que estaban sumergidas en un proceso totalmente sano.

Cabe remarcar que una persona puede tener experiencias de dolor sin que, necesariamente, tenga que vivirlas en el plano más social. “En paralelo, incluso, puede mantener una actitud bastante positiva, sin perder la capacidad de disfrutar”, esgrime Hervás.

La fe, ¿generadora de personas resilientes?

Se ha observado que la espiritualidad y la religiosidad pueden ayudar a algunas personas a ser más resilientes. Y lo pueden hacer por la vía de dar sentido a determinadas experiencias adversas y, también, por el apoyo social que pueden recibir las personas que pasan por un trauma vital (al contar con un entorno que puede favorecer la expresión de las emociones).

“Pero es muy importante la flexibilidad”, recuerda Hervás. “Las creencias demasiado rígidas, sean de tipo religioso o de otro, están asociadas a una peor recuperación tras la adversidad”, añade.

Sacar partido a la adversidad

Al final, todo se reduce a intentar sacar la parte positiva de una situación extrema vivida, algo nada fácil. Y es que hay que ser consciente de que la adversidad está presente en nuestras vidas y antes o después vamos a encontrarnos (en mayor o menor medida) con ella. “Hay que intentar aprovechar las oportunidades que te pueda dar la adversidad. En frío, todo el mundo preferiría obviarla, pero una vez estás sumergido en una situación difícil hay que intentar, en la medida de lo posible, tratar de sacar algo bueno de ella”, remata Hervás.

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20121120/54355244814/eres-resiliente.html

RESILIENCIA

La resiliencia es un conjunto de atributos y habilidades innatas para afrontar adecuadamente situaciones adversas, como factores estresantes y situaciones riesgosas.

Algunos autores definen a la Resiliencia como la capacidad de respuesta inherente al ser humano, a través del cual se generan respuestas adaptativas frente a situaciones de crisis o de riesgo. Esta capacidad deriva de la existencia de una reserva de recursos internos de ajuste y afrontamiento, ya sean innatos o adquiridos. De este modo la resiliencia refuerza los factores protectores y reduce la vulnerabilidad frente a las situaciones riesgosas (abuso de drogas, suicidio, embarazo temprano, fugas de hogar, etc.)

Algunas características de la Resiliencia:

Habilidad para enfrentar eficaz y adecuadamente situaciones adversas y eventos traumáticos, además del desarrollo el potencial de ajuste individual o del sistema.
Es dinámica, varía a lo largo del tiempo de acuerdo con las circunstancias. Con el desarrollo del individuo o del sistema y con la calidad de estímulos a los que están expuestos.
Para nutrirse y fortalecerse requiere del apoyo social y de la disponibilidad de recursos, oportunidades y alternativas de ajuste como factores protectores.
Si bien la resiliencia comprende una serie de características y habilidades de ajuste propias del individuo o sistema, por lo general se evidencia en situaciones adversas o de riesgo.
Características de los Niños y Jóvenes Resilientes

Los seres humanos nacen con la capacidad de hacer frente a las demandas del ajuste de su medio, de desarrollar habilidades sociales y comunicativas, una conciencia crítica, autonomía y propósitos para el futuro. El desarrollo y el reforzamiento de la misma requiere de la estimulación contextual, familiar y de los pares.

Características de los niños Resilientes:

Estos niños suelen responder adecuadamente frente a los problemas cotidianos, son más flexibles y sociables, predominancia de lo racional, buena capacidad de auto-control y autonomía.
En cuanto a lo familiar, no han sufrido separaciones o pérdidas tempranas y han vivido en condiciones económicas y familiares relativamente estables presentando con frecuencia características de personalidad o habilidades entre las que se puede mencionar:

Adecuada autoestima y autoeficacia.
Mayor capacidad de enfrentar constructivamente la competencia y aprender de los propios errores.
Mejores y más eficaces estilos de afrontamiento .
Capacidad de recurrir al apoyo de los adultos cuando sea necesario.
Actitud orientada al futuro.
Optimismo y mayor tendencia a manifestar sentimientos de esperanza.
Mayor coeficiente intelectual.
Capacidad empática.
Accesibilidad y buen sentido del humor.

Estos rasgos y habilidades pueden verse reforzados por la influencia positiva del medio familiar y el apoyo de otros adultos significativos en la vida del niño. Según Loesel (1992) los niños resilientes suelen vivir en un clima educacional abierto y con límites claros; cuentan con modelos sociales que motivan el enfrentamiento constructivo, comparten responsabilidades sociales y se ven estimulados por la existencia de expectativas de logros realistas por parte de los adultos.

Características de los Jóvenes Resilientes:

Muestran también una serie de características que se asocian directamente con la capacidad de afrontar adecuadamente los problemas cotidianos, las cuales se relacionan con el propio desarrollo personal. Los jóvenes resilientes presentan, entre otras características comunes :

Adecuado control de emociones en situaciones difíciles o de riesgo, demostrando optimismo y persistencia ante el fracaso.
Habilidad para manejar de manera constructiva el dolor, el enojo, la frustración y otros aspectos perturbadores.
Capacidad de enfrentar activamente los problemas cotidianos.
Capacidad para obtener la atención positiva y el apoyo de los demás, estableciendo amistades duraderas basadas en el cuidado y apoyo mutuo.
Competencia en el área social, escolar y cognitiva; lo cual les permite resolver creativamente los problemas.
Mayor autonomía y capacidad de auto observación.
Gran confianza en una vida futura significativa y positiva, con capacidad de resistir y liberarse de estigmas negativos.
Sentido del humor flexibilidad y tolerancia.

Ambientes que Favorecen la Resiliencia:

a) La presencia de adultos accesibles, responsables y atentos a las necesidades de niños y jóvenes. Pueden ser padres, tíos, abuelos, maestros u otras personas que muestren empatía, capacidad de escucha y actitud cálida. Además es importante que expresen su apoyo de manera que favorezca en los niños y jóvenes un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismos .

b) La existencia de expectativas altas y apropiadas a su edad, comunicadas de manera consistente, con claridad y firmeza. que le proporcionan metas significativas, lo fortalezcan y promueven su autonomía, y le ofrezcan oportunidades de desarrollo.

c) La apertura de oportunidades de participación: los adultos protectores son modelo de competencia social en la solución de problemas, pudiendo proporcionar oportunidades para que los niños y adolescentes participen y en conjunto, aprendan de los errores y contribuyan al bienestar de los otros, como parte de un equipo solidario y participativo.

Greenspan (1996) enumera una serie de condiciones familiares que favorecen el desarrollo de la resiliencia en niños y jóvenes:

Dentro del sistema familiar: normas y reglas claras y respeto a las jerarquías.
Apoyo entre los miembros de la familia como costumbre
Estrategias familiares de afrontamiento y eficacia.
Práctica de un estilo de crianza, donde el adecuado uso del tiempo libre, la internalización de valores, al amor y el respeto enmarcan el estilo de vida de los hijos.
Expectativas positivas de los padres sobre el futuro de los hijos.
Responsabilidades compartidas en el hogar.
Apoyo de los padres en las actividades escolares de los hijos.
Oportunidades de desarrollo y responsabilidades extrafamiliares (voluntariado, trabajo, estudio, etc.).

Fuente: http://www.cedro.org.pe/lugar/articulos/resiliencia.htm

El poder de la resiliencia

Aunque no siempre seamos conscientes de eso, tenemos la capacidad innata para sobreponernos a cualquier situación traumática. De qué se trata y cómo se fortalece el mecanismo que nos permite salir fortalecidos de las más diversas crisis vitales

Se puede andar por la vida más liviano sabiendo que existe la posibilidad de superar, incluso, hasta el evento más doloroso. Más allá de las circunstancias traumáticas a las que podemos llegar a estar expuestos por el solo hecho de ser mortales, cada día el mundo nos expone sin red a situaciones poco deseables. Pero, en unas y otras, hombres y mujeres, en la medida de sus deseos y posibilidades, tienen la oportunidad de mezclar y dar de nuevo. Aunque no somos aún del todo conscientes, todo indica que se nace resiliente, se aprende y también se enseña a cultivar una, si no la más preciada, de las fortalezas personales.

Los 33 mineros fueron rescatados después de haber sobrevivido 70 días bajo tierra. Más allá del plan de rescate, sus fortalezas y capacidades individuales les permitieron estar vivos para subirse a la cápsula que los devolvió a la superficie. De atentados como el de la AMIA, la embajada de Israel, las Torres Gemelas, Atocha y tantos otros hubo sobrevivientes, así como sobrevivieron los familiares y afectos de quienes perdieron la vida. Unos y otros pudieron o siguen intentando reciclar tamaño dolor. Hay padres que pierden a sus hijos. Hay enfermos que superan la enfermedad. Cada día el diario nos despierta con crónicas de resiliencia. También hay tantas otras que, aunque no llegan a ser noticia, desde el anonimato enseñan sobre el coraje que necesitamos para vivir y sobrevivir una y otra vez.

La etimología de la palabra nos permite llegar a un primer punto sin escalas. “Resiliencia es saltar hacia atrás, volver a saltar, rebotar”, como anticipa la doctora en psicología, Mariana Gancedo, apelando a la traducción del griego resiliere. “El término resilient se introdujo oportunamente al idioma inglés y, en el ámbito de la física, alude a la capacidad que tienen algunos metales de recuperar su estructura luego de una deformación”, completa la profesora de Psicología Positiva de la Universidad de Palermo.

Así como los metales más rígidos, el hombre tiene la posibilidad de recuperar su estado, aunque, claro está, algo habrá cambiado. Pocos podrán volver a la versión original. Nuestra vida suele ser una sucesión de adaptaciones producto de cada experiencia. Una situación traumática modifica la vida de una persona, pero, con el mayor de los respetos que merece cada dolor, es importante que podamos destacar esta idea de que siempre hay tiempo para reconstruir y salir fortalecido.

“Ante todo hay que aclarar que la adaptación ante una situación estresante es la norma y la enfermedad es la excepción”, rescata la médica psiquiatra Daniela Bordalejo, para quien “la resiliencia, como cualidad humana propia de la tenacidad cognitiva, surge como resultado de múltiples procesos mentales que contrarrestan las situaciones nocivas y les permiten a las personas aprovechar las crisis para su crecimiento”.

Cierto marketing de la vida se encarga de que tengan más prensa o impacto los costos del trauma y el dolor. Sin embargo, tal como insiste la doctora Bordalejo, “las personas suelen resistir los embates de la vida con insospechada fortaleza”. Ante sucesos extremos, un elevado porcentaje de personas “muestra una gran resistencia y que sale psicológicamente indemne o con daños mínimos del trance”.

A muchos puede sorprender este dato: “La mayoría de la gente que sufre una pérdida irreparable no se deprime”, certifica la psiquiatra, para quien “el ser humano tiene una gran capacidad para encontrar sentido a las experiencias más terribles”.

Es que no se trata de minimizar el dolor de las experiencias traumáticas, sino de entender que hay otras formas de curar las heridas. “Estamos acostumbrados a mirar todo desde un modelo médico tradicional y, en un primer término, solemos pensar que los casos de resiliencia son la excepción a la regla -explica Mariana Gancedo-. Frente a una gran adversidad, creemos que lo habitual es la enfermedad. La realidad nos indica que muchísimas veces ocurre lo contrario: a la adversidad se le suele hacer frente y eventualmente se aprende de ella. Esto implica que los ejemplos de resiliencia son cotidianos y numerosos, observados tanto en la vida privada como en los consultorios de los psicólogos.”

Los enfoques de la psicología que tienen como objetivo el estudio y la promoción de los aspectos funcionales de la conducta acuñan con fuerza esta figura de la resiliencia como un recurso vital, complementario al modelo médico. Fue Emmy Werner quien, en los años 80, estudió a 700 niños hawaianos en condiciones físicas, familiares y sociales desfavorables, y descubrió que un tercio de esos chicos logró, contra todo pronóstico, llevar una vida productiva y satisfactoria. No es poca cosa, si lo que se pretende es encontrar un camino para revertir tantas vidas que parecerían sufrir la condena a un futuro sin posibilidades.

“Más allá de las situaciones extremas de dolor -celebra Mariana Gancedo- están quienes, pese a haber nacido en un medio familiar o socioeconómico hostil, lograron superarse, formar una familia y contribuir con su trabajo a la sociedad. Son los casos que no salen en los diarios, pero el saber de ellos ilumina nuestras propias vidas. La resiliencia es ejemplar, porque, como onda expansiva, produce en quien la contempla un proceso que lleva al fortalecimiento de la propia potencialidad resiliente.”

EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS

¿Por qué unos pueden y otros no? ¿Por qué unos son más resilientes que otros? ¿Cuánto y qué hay de innato, y cuánto y qué de aprendido? “Si intentáramos hacer una fórmula podríamos decir que la posibilidad de la resiliencia es el resultado de una ecuación entre el estado del sujeto (período evolutivo, madurez, red social, historia, proyectos) y la naturaleza de la situación de adversidad (intensidad, áreas que abarca, proyección en el futuro)”, sugiere la psicóloga Mariana Gancedo, que rescata una y otra vez la idea de la resiliencia como un proceso dinámino.

Si hay un proceso dinámico quiere decir que hay un punto de partida, un trayecto de aprendizaje y un momento de poner en práctica lo innato y lo aprendido. Pero no todo es tan sencillo. Nunca el éxito está garantizado. “Nuestra probabilidad de error puede ser muy alta -advierte Gancedo-. Una persona que ha probado su resiliencia frente a ciertas circunstancias traumáticas podría desmoronarse frente a otro tipo de adversidad.”

Es buen momento para dejar en claro que una misma situación puede resonar de distintas maneras en cada persona (ver Diccionario en positivo).

También es necesario resaltar que no hay diferencias de género en torno de las posibilidades de ser resiliente. Los estudios no muestran diferencias significativas entre hombres y mujeres, aunque algunos investigadores destacan que ellas presentan como favorable una mayor capacidad de establecer lazos satisfactorios con otras personas, balanceando las propias necesidades con el acto de dar a los otros. Por otra parte, los hombres suelen mostrar actitudes más pragmáticas para la resolución de los conflictos.

Lo que difieren son los estilos. La mujer parecería poder sostener y armar o salir a buscar redes de sostén emocional. El hombre suele resolver en silencio y en la acción directa.

Las neurociencias también dan su explicación. Hay cerebros más resilientes que otros: “La capacidad de resiliencia está determinada por un complejo sistema de mediadores neuroquímicos que incluye diferentes tipos de neurotransmisores (serotonina, dopamina, noradrenalina), hormonas y neuropéptidos -explica la doctora Bordalejo-. La corteza prefrontal está implicada en la motivación y búsqueda de satisfacciones mediante el cumplimiento de metas, lo cual es un fenómeno común en personas sanas. Por el contrario, tales procesos desaparecen en individuos deprimidos, lo que explica su pobre iniciativa e incapacidad para experimentar placer. Las neuronas prefrontales también mantienen inhibida la amígdala cerebral, una estructura localizada en la profundidad del cerebro, que está vinculada con estados emocionales negativos, como la ansiedad y las respuestas exageradas al estrés”.

Al Igual que en el caso de cualquier capacidad psíquica, todos tenemos una potencialidad innata para ser resilientes. “Esta potencialidad puede ser mayor o menor -comenta Gancedo-, y para su desarrollo necesitamos que se den ciertas condiciones mínimas en nuestra biología, así como en nuestro entorno familiar y social.”

Cada quien con su cerebro y experiencias de vida, irá desarrollando un estilo de personalidad. “La percepción individual de los eventos vitales puede alterar la magnitud real de lo percibido -explica la doctora Bordalejo-, de ahí que ciertas características de personalidad pueden ser protectoras ante situaciones adversas.”

En este contexto podemos hablar de sujetos pro resilientes y sujetos no resilientes, con todas las graduaciones que pueda haber entre un extremo y el otro. Está comprobado que cuanto mayor actividad cognitiva e intelectual, mayor será la capacidad neuronal y emocional de resiliencia. El sujeto con mayores conocimientos y mayor capacidad intelectual puede procesar y elaborar más eficazmente los traumas y factores estresantes.

Las personalidades más resilientes suelen ser equilibradas frente a las situaciones que despiertan tensión, tienen espíritu responsable de superación y valoración, suelen tener recursos creativos. “Los pro resilientes son personas que enfrentan las situaciones de estrés con gran compromiso -detalla la doctora Bordalejo-; esto les permite una fuerte sensación de control sobre los acontecimientos. Están más abiertos a las situaciones de cambio de la vida, de las que suelen salir fortalecidos. En cambio, las personas poco resilientes padecen frecuentes e intensos episodios de reactivación de la memoria consciente del momento estresante, como pensamientos compulsivos e intrusivos que terminan con un progresivo deterioro en el desempeño de la vida diaria. Las personas poco resilientes quedan estancadas en el evento traumático y no pueden ubicarse en la etapa siguiente.”

SOSTENES INVALORABLES

Se nace resiliente, se aprende y se enseña. La familia, la escuela y el Estado son claros responsables de este circuito vital. “Como con cualquier potencial psíquico, los padres y educadores tienen un papel relevante para proveer un ambiente que facilite el despliegue y la actualización de dicha potencialidad -explica Gancedo-. Vale decir que existe una serie de características de la familia y la escuela que ayudarían a construir la resiliencia.”

Por su parte, la doctora Bordalejo propone: “Se puede enseñar a nuestros hijos a ser resilientes, pero eso no implica evitarles los dolores de la vida. Muy por el contrario; se trata de educarlos en un ambiente cálido, pero con límites, en el que observen que sus padres afrontan las situaciones adversas con una actitud positiva y de compromiso”.

“Más allá de cumplir con la satisfacción de las necesidades básicas, se trata de brindar a nuestros hijos un apego seguro en la infancia -enuncia Gancedo-. Nuestro apoyo y afecto les servirá de modelo para establecer vínculos estrechos en la adultez. También se trata de educar en valores pro sociales y trascendentes, establecer límites claros, detectar y promover los recursos del niño, estimular proyectos vitales y brindar oportunidades.”

Siempre hay tiempo para que una persona pueda ser reconocida, escuchada, mirada, aceptada incondicionalmente. Siempre hay tiempo para que pueda desplegar su potencialidad resiliente. “Es importante decir -enfatiza la psicóloga- que la condición fundamental para la emergencia de la resiliencia es el encuentro a lo largo de la vida con algún otro que aceptó a la persona en forma incondicional. Esta aceptación incondicional sería el cimiento para la construcción de la autoestima y la autoconfianza. Como manifestaciones usuales de esta plataforma de identidad se observan características como la capacidad para la introspección, la capacidad para establecer y mantener relaciones interpersonales estrechas, la presencia de un proyecto vital y de valores con un sentido profundo para la persona, el sentido del humor y la creatividad. De alguna manera son todas cualidades que ayudan a despegarse de la situación de adversidad, tener una perspectiva más amplia, planificar y pensar en algo más allá de sí mismo, lo que otorga sentido a la vida.”

Así como la familia y la escuela en su escala, las sociedades que promueven la justicia, la libertad y el bienestar de sus ciudadanos están facilitando la emergencia de personas y sociedades resilientes. Todos somos potenciales tutores de resiliencia (ver Caja de herramientas).

CUANDO NO ALCANZA

Si bien la resiliencia nos permite salir del pozo, como advertimos en un principio, no hay reglas universales ni garantías absolutas a la hora de evaluar experiencias individuales. No todo es traumático para todos ni todos tenemos las mismas posibilidades de resolver aquello que nos impacta. Habrá que ayudar al paciente a salir en busca de esa fortaleza que le permitirá recuperar el bienestar psíquico y emocional.

“Cuando no tenemos las herramientas necesarias para superar el daño emocional de ciertos eventos, en un principio, nos vemos envueltos en un clima de ansiedad e incertidumbre creciente -explica la doctora Bordalejo-. Se hace evidente en nosotros el grado de vulnerabilidad. La tensión va en aumento. Aparecen el miedo, la confusión y la desorganización de la conducta. Un tercer lapso, considerado crónico, se hace palpable cuando nos gobiernan el estrés, el temor, la ofuscación, la labilidad emocional y las actitudes de negación. Finalmente se observan estados depresivos y cambios emocionales más duraderos con manifestaciones de enfermedad psíquica y pasividad frente a otras adversidades. Los pacientes que pasan por estas circunstancias manifiestan síntomas como si el evento traumático hubiese ocurrido ayer o hace apenas pocas horas.”

Cuando podemos anticiparnos a los hechos que nos dejarán una huella dolorosa inevitable, como, por ejemplo, la muerte de un ser querido, debemos pensar en la resiliencia como una etapa preventiva. Pero no siempre esta instancia es posible. “Ocurrido el hecho traumático sólo nos queda pensar en el rescate y la aplicación de los métodos de rehabilitación y readaptación -detalla la psiquiatra-. Es fundamental el compromiso del sujeto para enfrentar la situación, una actitud positiva y la creatividad para desarrollar estrategias que le permitan un equilibrio emocional. Cuando no logra superar el evento traumático, se interviene para cortar con el ciclo de estrés crónico y sostener a esa persona. Esto se hace mediante el apoyo de un grupo que haya pasado por situaciones semejantes (por ejemplo, padres que perdieron un hijo o excombatientes de una guerra). Es fundamental, además, la psicoterapia individual para acompañar al sujeto y darle un apoyo que le permita implementar estrategias de adaptación. El tratamiento farmacológico se usa cuando, debido al trauma, se desarrolla una enfermedad o patología como pueden ser los trastornos del sueño, la depresión, cuadros de estrés postraumático, así como tantos otros trastornos de la conducta.”

La resiliencia está ahí. Es nuestro tesoro. Se trata de custodiarla, cultivando día a día todo posible conocimiento y actividad que enriquezca nuestra capacidad intelectual y emocional. Así como es bueno saber que la resiliencia está ahí, esperando activarse ante un episodio doloroso, es bueno tener en claro que hay salvavidas, redes de contención y apoyo, para salir a flote y volver a empezar.

Por Eduardo Chaktoura
revista@lanacion.com.ar

DICCIONARIO EN POSITIVO

TRAUMA

Es un acontecimiento caracterizado por su intensidad, por la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y por los efectos patógenos duraderos que puede provocar en la organización psíquica. Es importante destacar su carácter subjetivo, en cuanto que lo que es traumático para algunos puede no serlo para otros.

DUELO

Respuesta emocional, física y conductual frente a una situación de pérdida. En una primera etapa, el sujeto muestra una conducta semiautomática, producto del embotamiento emocional. Luego transita un proceso de enojo e impotencia hasta admitir lo irreversible de la pérdida. Es en este momento cuando se encuentra en condiciones de buscar y encontrar nuevas formas de desarrollarse.

ADVERSIDAD

Esta noción pone el foco en la situación externa en la que se ve inmerso el sujeto, la cual puede ser puntual o permanente. De hecho la resiliencia se puede observar ante situaciones de orden biológico (enfermedades crónicas, discapacidades de todo tipo), familiar (violencia, abandono, disfuncionalidad), social (pobreza, falta de acceso al sistema educativo o de salud) e incluso de orden histórico público (catástrofes naturales o políticas).

RESILIENCIA

Capacidad de las personas o grupos para sobreponerse al dolor emocional y continuar con su vida. El modo de reaccionar ante una situación adversa depende tanto de lo heredado como de lo adquirido. Una persona puede tener alguna vulnerabilidad genética para enfrentar una situación adversa, pero si ha crecido en un ambiente adecuado (de compromiso, afectuoso y con límites) será resiliente ante situaciones amenazantes. Esta importante cualidad humana también es conocida como tenacidad cognitiva.

SALIR FORTALECIDO

En un principio el concepto de resiliencia implicaba volver al funcionamiento previo a la situación traumática. Hoy se prefiere acentuar el aspecto de transformación positiva como más representativo de la resiliencia. Es difícil imaginar que un ser humano, a diferencia de un metal, pueda volver a su funcionamiento anterior sin que nada haya cambiado en él. Esta última idea se acerca al concepto de invulnerabilidad, que se usó para describir a los sujetos que parecían no ser afectados por la adversidad. Lo propio de la resiliencia es todo lo contrario: ser afectados de tal modo que se produce una transformación positiva, lo que lleva a un fortalecimiento psíquico, a vivir una vida más plena aun que antes del acontecimiento o la situación adversa. Sería un concepto hermano del de crecimiento postraumático.

CAJA DE HERRAMIENTAS

Podemos tener siempre a mano esta lista de consejos profesionales que promueven la resiliencia:

Brindar a nuestros hijos y afectos un hogar y relaciones seguras

Alimentar una actitud de encuentro ante los demás

Promover la creatividad y las fortalezas personales

Comprometerse con uno, con el otro y con cada proyecto de vida

Aceptar al otro y con sus capacidades y posibilidades del momento (reconocer la unicidad y libertad del otro, confiando en que sus recursos le permitirán levantarse y crecer)

Recordar que cada uno de los momentos difíciles de nuestra vida son oportunidades para atravesar la crisis y salir fortalecidos

 

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1354898-el-poder-de-la-resiliencia

 

A veces el curso normal de la vida se ve interrumpido drásticamente. Un desastre natural, un accidente, la declaración de una enfermedad, una muerte súbita. Las crisis despliegan en las personas distintas reacciones y comportamientos psicológicos. Pero la mente se recupera, desplegando diferentes mecanismos, en eso que se llama resiliencia.

 

¿Qué es lo que permite a las personas volver a empezar luego de una tragedia o un trauma? Es la resiliencia, un término que deriva del latín “resilire”que significa rebotar, saltar hacia atrás. También es la propiedad de los objetos elásticos, que recuperan su forma original luego de ser deformados.

Para la psicología, es la habilidad para manejar el estrés y responder satisfactoriamente a momentos dificultosos, hacerles frente y superarlos en una forma positiva.

La resiliencia es hoy objeto de estudio de la psicología y de otras ramas de la ciencia. Con la ayuda de técnicas de diagnóstico por imagen y estudios genéticos, más las herramientas convencionales de la psicología, develan lo que ocurre en este proceso. Después de una crisis, el cuerpo reacciona a nivel bioquímico, genético y de comportamiento para restablecer el equilibrio emocional.

La investigación neurológica demuestra que ante un trauma se activan diversas partes del cerebro, como los núcleos de la amígdala, el hipocampo y el neocórtex. Las personas resilientes tienden a desactivar con más rapidez las hormonas del estrés, con la acción de ciertos bioquímicos. Una serie de ellos entran en acción en estos mecanismos. Entre ellos, la DHEA (dehidroepiandrosterona) que contrarresta los efectos del cortisol y el neuropéptido Y, que reduce la ansiedad contrarrestando la liberación de corticotropina, liberada por el hipotálamo.

En 2000, el psiquiatra Dennis Charney especialista en Neurobiología de Yale Mental Health Clinic, de la Universidad Yale, halló que bajo el intenso estrés por el que pasan los soldados en un interrogatorio, aquellos con mayor nivel de neuropéptido Y en sangre se desempeñaban mejor y con más calma. En 2006, la doctora Rachel Yehuda, profesora de Psiquiatría y Neurociencia, directora de Traumatic Stress Studies Division en Mount Sinai School of Medicine, descubrió que un nivel elevado de este neuropéptido en ex combatientes representaba un menor riesgo de sufrir estrés post traumático.

La resiliencia es resultado de un complejo entramado de factores, entre ellos varias cadenas de proteínas que interactúan contribuyendo a este proceso.

Desde 2010 el doctor Eric Nestler, psiquiatra y profesor de Neurociencia del Mount Sinai Medical Center y colegas están estudiando una proteína llamada DeltaFosB, que aparentemente protege a roedores contra el estrés producido ante la soledad y el aislamiento, o cuando son amenazados por roedores más agresivos. DeltaFosB actúa como un interruptor molecular que enciende una serie de genes. Cuando a los ratones se les proveía una cantidad considerable de alimentos, azúcar, se incrementaba la producción de la proteína DeltaFosB en el circuito de recompensa cerebral, ubicado en el nucleus accumbens. Hubo niveles altos de esta proteína en roedores resilientes y se observó deficiente o agotada en autopsias a cerebros de pacientes que habían sufrido depresión, por ello las personas depresivas carecen de la motivación o la habilidad para experimentar placer o recompensa.

Los antidepresivos (como el Prozac – Flouxetina) actúan en el cerebro activando circuitos que en las personas resilientes trabajan naturalmente. “Hoy en día –sostiene el doctor Nestler- la única manera de diagnosticar la depresión en un paciente es mediante su testimonio, pero en un futuro con las técnicas de neuroimagen, seremos capaces de observar los niveles de ésta y otras proteínas en el cerebro de quien sufre una depresión o estrés crónico”. Entonces se podrán diseñar tratamientos con drogas mucho más específicas y no con las drogas generales con las que hoy se tratan a todos los pacientes con depresión.

Algún día se podrá desarrollar una droga que eleve los niveles de DeltaFosB y que pueda servir de barrera protectora contra la depresión y así estimular la actitud de resiliencia y potenciarla en las personas con mayor dificultad para experimentarla.

Los psicólogos Susanne Kobasa y Salvatore Maddi introdujeron a principios de los años 70 el concepto de “personalidad resistente”, que se encuentra íntimamente relacionado con la resiliencia. Los autores sostienen que no nacemos teniendo o no personalidad resistente, sino que incorporamos este patrón de respuestas durante la infancia. Ellos realizaron un estudio con 200 empresarios que sufrían de diversas enfermedades relacionadas con el estrés que les provocaba su trabajo, pero algunos de ellos no habían sufrido eventos adversos. Aquellos que se veían menos afectados por el estrés, tenían una actitud más relajada, veían los desafíos y los cambios en forma positiva. Ellos actuaban en forma resiliente.

El doctor George Bonanno, profesor de Psicología Clínica del Teachers College en Columbia University dedica su tiempo a investigar y documentar las diferentes experiencias de resiliencia en personas que han vivido la muerte de un ser querido, enfrentan una situación de guerra o una enfermedad. Existe un patrón común. Luego de una situación difícil, uno a dos tercios de las personas experimentan síntomas que podrían ser clasificados dentro de la tipología de un trauma: dificultad para dormir, insomnio, pesadillas, pero luego de seis meses estos síntomas sólo persisten en un 10 por ciento de las personas.

La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross, quien se especializó en tanatología y en los cuidados paliativos de las personas agonizantes, sostenía que las personas en duelo, enfrentando un suceso trágico, pasan por cinco etapas: negación, enojo, negociación, depresión y aceptación. Hay personas que pueden permanecer más en una de ellas y según esta autora, no debería saltearse ninguna porque eso haría más largo el proceso de superación.

Para el doctor Bonnano, las personas resilientes sufren, pero son capaces de poner el dolor a un costado y seguir con su vida, aceptan la pérdida y reajustan el sentido de lo que es y continúan el camino.

El doctor Luis Rojas Marcos es psiquiatra, doctor en Medicina y Cirugía y profesor en la Universidad del Estado de Nueva York. Fue responsable de los hospitales públicos de Nueva York y miembro del Consejo de Control de Emergencias de la ciudad cuando ocurrió el atentado de las Torres Gemelas en septiembre de 2001. El psiquiatra explica que la resiliencia es un término que viene de la física y que implica resistencia ante golpes y también flexibilidad. Por ejemplo, una pelota de goma es un objeto que tiene esta resiliencia. Cuando esta cualidad se aplica a los seres humanos implica la capacidad de encajar, resistir y superar a adversidades, como la muerte de un ser querido o una enfermedad incurable o un desastre natural. Los ingredientes de la resiliencia incluyen las relaciones afectivas con otras personas, una razonable autoestima, el pensamiento positivo y la tendencia a localizar el centro de control dentro de nosotros mismos. Quiero decir que cuando nos enfrentamos a una adversidad las personas que piensan que pueden controlar o minimizar su impacto tienden a superarla con más facilidad que aquellas que piensan que el control depende de fuerzas exteriores.

La psicóloga Emmy Werner, profesora de Desarrollo Humano de la Universidad de California en Davis, llevó a cabo un importante seguimiento de un grupo de 698 niños hawaianos con altos factores de riesgo en su infancia. Tras un seguimiento de 30 años, pudo establecer que un tercio de esos niños pudo desarrollar una vida adulta normal. El patrón común en estos niños y su cualidad resiliente tuvo que ver con la presencia de un vínculo afectivo fuerte en la infancia ya sea un tutor, un maestro o la pertenencia a una religión o a una comunidad social. Ella sostiene que la fortaleza del vínculo parental o no parental construido en los primeros tres años de infancia, se constituye en un factor protector ante el trauma y determina gran parte de las actitudes que se tendrán el resto de la vida.

El vínculo con los padres influye en el futuro éxito de la persona adulta más que cualquier otro factor. Desarrollar la autonomía, y un sistema de creencias, también juegan un papel crítico en la confianza que sentirá ese niño sobre su futuro.

Actualmente, en Estados Unidos muchas escuelas tienen institucionalizado un programa especial en su currícula, para entrenar a los niños en edad escolar y “entrenar la resiliencia” practicando estrategias de recuperación y superación.

“Este programa está diseñado para ayudar a los niños con las preocupaciones de todos los días (tareas, compañeros molestos) y a la vez proveer un marco para lidiar con eventos traumáticos mayores (la pérdida de un familiar, ataques terroristas, etc.)” sostiene Ron Palomares, director ejecutivo para las Políticas en Escuelas de la Asociación Americana de Psicología (APA) quien es parte de un grupo de psicólogos que han creado un set de herramientas, que otorga a los niños estrategias para que puedan usar en experiencias diarias e incluso puede contribuir con los adultos ante una crisis personal.

Palomares, sostiene que saber cómo se construye la resiliencia ayuda a los individuos a manejar traumas y minimizar sus efectos. “Los psicólogos tratamos con las personas cuando ya están en crisis o luego de haberla sufrido, pero con este entrenamiento, podemos comprometernos en la prevención y hablar de lo que puede hacerse para suavizar los impactos de los traumas en el futuro”.

Según los expertos es importante entrenar a las personas desde la infancia en la actitud resiliente, y eso repercute en la adultez y a nivel social positivamente.

El doctor Steven Wolin, es profesor de psiquiatría en George Washington University Medical School, y junto a la psicóloga Sybil Wolin, llevan a cabo Project Resilience, para fomentar la resiliencia en adultos. Ellos sostienen que una persona resiliente cuenta con habilidades, comportamientos, competencias que son internas y que se combinan con factores externos tales como un entorno de contención, padres atentos en caso de un niño, y oportunidades. La resiliencia se desarrolla en una interacción entre lo interno y lo externo. Una relación positiva puede disparar un círculo positivo en el que se gana confianza y un sentimiento de conexión con el entorno. Siete son las características que se entrenan y que existen en una persona y luego en una sociedad resiliente: mirada introspectiva, independencia, buenas relaciones, iniciativa, humor, moralidad, creatividad.

Un ejemplo de sociedad resiliente, es la sociedad japonesa. Luego del terremoto sucedido en marzo de 2011, quedó de manifiesto la entereza de esta sociedad. Desde distintas organizaciones, se promovieron intervenciones sociales en diversas acciones para disminuir el estrés y restablecer el sentido de autocontrol, seguridad y normalidad lo antes posible. Para el doctor Irwin Redlener, director del National Center for Disaster Preparedness en Mailman School of Public Health de la Universidad de Columbia, es muy importante la ayuda sanitaria en la emergencia, pero igual de importante son los primeros auxilios emocionales. Esto permitió a las víctimas sentirse auxiliadas, contenidas, y a la vez se les dio las herramientas para poder ayudar a quienes los rodeaban. El entrenamiento en resiliencia, resta imprevisibilidad en la tragedia, y las personas se sienten más preparadas psicológicamente para enfrentar las adversidades.

Y las diferencias son notables. El doctor Efrat Barel, profesor de psicología en Max Stern Academic College de Emek Yezreel, Israel ha estudiado a los sobrevivientes del holocausto judío. Se analizaron casos de entre 12.746 sobrevivientes que formaron parte de distintos estudios llevados a cabo comparados con grupos control. Estas personas eran niños al momento del holocausto y luego pudieron desarrollar una vida medianamente normal. Los datos constataron que “las víctimas del holocausto se adaptaron peor a la vida diaria que los participantes del grupo control. Su bienestar psicológico también era más deficitario y además mostraron síntomas de estrés postraumático y de otras patologías mentales, como depresión o ansiedad” comentó el investigador israelí. Además, evidenciaron mayores picos de estrés al momento de jubilarse, o con la pérdida del cónyuge. Aún así existía una diferencia; los damnificados que vivieron o viven en Israel mostraron un mejor estado psicológico y mayor adaptación social que los que residen o vivieron en otros países.

La ciencia de la resiliencia cobra cada vez más protagonismo ya que su utilidad como cualidad es sumamente importante a nivel individual y social. Desde niños hasta adultos, a nivel personal o social, la resiliencia es una cualidad que merece la pena ser investigada y “enseñada”. Así, cuando sobreviene lo peor, puede surgir esa capacidad innata, pero tan particular en cada ser humano, de caer y volver a empezar subsanando los daños psicológicos y restableciendo el ritmo de vida normal, en forma exitosa.

Referencias:

American Psychological Association http://www.apa.org/

Project Resilience http://projectresilience.com/index.htm

Mount Sinai School of Medicine http://www.mountsinai.org

Columbia University http://www.tc.columbia.edu

Psychology Today http://www.psychologytoday.com

Science News http://www.sciencenewsline.com

National Institutes of Mental Health http://www.nimh.nih.gov

 

Fuente: http://www.cedepap.tv/science-report/articulos/la-ciencia-de-la-resiliencia#.UhZA79LwnKU

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